ALIANZA POR LA CULTURA JIPIJAPENSE

Desde el 10 de agosto de 2.018 jipijapa.org y la Organización Sociocultural Kaan Hi nos hemos unido para por este medio continuar compartiendo contenido cultural relativo a nuestra querida Sultana del Café.

Les damos la más calurosa bienvenida ya que en común tenemos el deseo de aportar mediante la difusión cultural para que nuestra ciudad tenga mejores días.

Himno a Jipijapa

Logo-Jipijapa

 

HIMNO A JIPIJAPA

CORO

JIPIJAPA, los ecos divulgan
la nobleza de tu alma sonriente;
eres perla de espléndido oriente
que refulge no lejos del mar;
Manabí te contempla orgulloso
y es muy justo su vivo embeleso;
tus labores en raudo progreso,
le procuran mayor bienestar.

ESTROFAS

I

Eres cuna de ilustres varones
cuyos hechos exalta la historia
y de quienes irradia la gloria
en la Iglesia, la Ciencia y el Bien;
de dos hijas bendices los nombres,
de Francisca y Esther. Siendo diestras,
abnegadas y sabias maestras,
la virtud enseñaron también.

II

De un cacique te dieron el nombre;
te ha dado otro sus fundos prediales;
fue Manuel Inocencio Parrales
quién cumplió tan altruista labor;
de tus bosques, palmeras y frutos,
cual de tu arte textil los primores
te acrecientan venturas y honores.
Ya la fama te ensalza doquier.

III

Ha cien años, un monstruo tremendo,
cuan voraz! destruyo tus hogares;
mas, tus hijos, si sufren pesares,
no se abaten y cobran vigor;
del desastre surgiste más bella,
Oh, ciudad! que, en continuo adelanto,
logras ser, prodigándole encanto,
honra y prez del glorioso Ecuador.

 

  • Letra: Dr. Víctor Manuel Rendón Pérez
  • Música: Maestro Nicasio Espiridión Safádi Reves

 

 

Leyenda del TIN TIN

duende

“El diablo tiene varios nombres: Tintín, El Duende, El Malo, Diablo. Se aparece en toda la geografía de la Costa, en lugares apartados, peligrosos o en horas intempestivas. Enamora a las mujeres o las viola, las deja encinta y luego, a veces, engendran y dan a luz niños anormales, muchas veces mitad animales, mitad hombres. Asustan a los niños y también a los hombres. Es muy frecuente que a las noches, en la cama, les jalen de las piernas y quieran llevarse a las personas” escribe Peli Gotisolo en “El montubio. Hombre de pensamiento mítico” , Quito, 1998.

Yo he visto al diablo pasar por delante de casa; iba montado en un caballo negro, con un sombrero grande y una capa también negros. No le vía la cara porque el sombrero se la tapaba. Un día el diablo casi se lleva a mi primer marido, que era un chino. Estaba yo desgranando maíz y como estaba muy cansada me tumbe en la cama; era el día siete de febrero, le digo para que vea que es verdad y me acuerdo bien. De pronto oí a mi marido que me llamaba. Cuando me volví para mirarlo, ya dos llamas lo estaban llevando, pero cuando el diablo me vio a mí, desapareció” (Señora Julia).

En Palenque, durante varias noches seguidas la gente escuchó el galope del caballo. Coincidió con la enfermedad del papá de una autoridad del pueblo, que dizque tenía tratos con el Malo, y por eso sus vacas aumentaban de día en día, y los cuatreros no lo molestaban. Llevaron al enfermo a Guayaquil, y despareció el misterios jinete (Comentario popular).

Es una leyenda típica de la Costa, propia de la zona montubia. El folclorista Guido Garay recuerda: “Era la época en que las mujeres no salían a la calle. Y como esto no ocurría, si en una casa una de ellas salía embarazada, la respuesta inmediata de la gente del vecindario era: “Es obra del Tintín”.

Aunque de alguna manera, refiere la historiadora Jenny Estrada, realmente este personaje encubría el incesto, muy común en la Costa ecuatoriana, pues como las jovencitas no salían del hogar, se quedaban al cuidado de los varones de la casa.

En los libros de duendes y leyendas urbanas se lo describe como “un enanito con un gran sombrero y una cabezota de unos 30 o 40 centímetros, los pies vueltos hacia atrás y el miembro viril sumamente desarrollado, al extremo de llevarlo arrastrando por el suelo.

Usa sombrero que le llega un poco más abajo de las orejas y produce un silbido lúgubre”.

Persigue y acecha a las mujeres casadas o solteras, “melenudas y cejonas” para poseerlas carnalmente, luego de sumirlas en un trance hipnótico.

Cuando se enamora de una mujer sale por las noches de los huecos donde vive, y lleva una piedra imán en un mate, la cual coloca debajo de las escaleras para que todos los habitantes de las casas se duerman.

Poema a Jipijapa

choclo

 

EN UN LUGAR DEL ECUADOR

EXISTE UNA CUNA DE AMOR,

POR VARIOS CAMINOS, SE LLEGA A ELLA.

CIUDAD ETERNAMENTE BELLA

 

UN CORDON DE MONTANAS LA RESGUARDAN,

UN MANANTIAL CALMA SU SED,

EL MAR LA ATESORA DULCEMENTE,

ARRULLANDOLA EN SU CANTO DE CUNA,

EN SUS ROMANTICAS NOCHES DELUNA.

 

EL SOL SU PEREGRINO DIARIO

ES CALOR VIDA Y EMOCIO

AQUÍ EL TRABAJO ES PASION

LA CREATIVIDAD UNA ORACIO N.

JIPIJAPA; CIUDAD DE LEYENDAS Y DE HISTORIA,

PAGINAS QUE SON LUZ DE INSPIRACION,

CORONAS DE LAURELES TE CINEN DE GLORIA

Y DE ESE AYER, HACEMOS REMEMBRANZAS,

ECOS DE UN PASADO MARAVILLOSO,

EN ESTE PRESENTE DIAMANTINO Y HERMOSO,

HACEN DEL RECUERDO VIVENCIA FELIZ.

 

ESTA ES MI CIUDAD,

DE MANOS DURAS Y CALLOSAS,

HICIERON DE LAS CAMPINAS, LLENAS DE GRANDEZA,

PERFUMANDO, NUESTROS CAMPOS.

CIUDAD EDEN COMO NINGUNA,

POR TU MAR, POR TUS PLAYAS Y ARENAS

POR TUS MUJERES LLENAS DE PASION.

 

Ricardo Chong Verduga.

 

Leyenda: EL NARANJO DEL CHOCOTETE

Digital StillCamera

En los tiempos de antaño solían ir las mujeres de Jipijapa a los manantiales de Chocotete a lavar la ropa.  Cargaban los grandes atados sobre los mulares y con los primeros rayos de sol llegaban hasta aquellos bellos parajes.  Cerca de los lugares donde manaba aquella cristalina agua se hallaban colocadas piedras grandes y lisas.  Ayudadas con el “mateancho” recogían el agua que a borbotones salía de la tierra.

Estos lagrimales se hallaban al pie de una ladera, en la parte superior de esta, había un árbol de naranjo, que por extraño que os parezca todo un siempre, sin importar que fuera invierno o verano, se hallaba cargado de hermosas y dulces naranjas que provocaban a las personas que las miraban.

Cuentan las señoras lavanderas que el árbol permitía que cogieran sus frutos solamente para ser consumidos en el lugar. El  ¿Por qué? Nadie lo podía adivinar.  Lo cierto es que un día un joven desoyendo la voz de sus mayores trato de llevarse las naranjas a su casa, pero cual no seria su sorpresa que ante sus ojos, el paisaje del lugar cambio totalmente, una vegetación exuberante dio paso a las matas de cerezo, moyuyo, obos y cactus.

Asustado, busca el camino que da a los manantiales, no lo halla, en su lugar un pequeño lago emerge, peces dorados que saltan en el agua azulada, murmullos extraños, lamentos apagados, como si las plantas cobraran vida, conversan entre ellas; variedad de pájaros revoloteando entre los árboles.  A lo lejos deslumbra un camino, corre hacia el, avanza y llega otra vez al árbol de naranjo.

Agotado se deja caer, las naranjas ruedan por el suelo, la vegetación desaparece, el paisaje vuelve a ser el mismo; el, enloquecido corre hacia donde escucha la voz de las lavanderas, les comunica lo que sucedió, ellas miran hacia el árbol y una sonora  carcajada se desprende de las ramas del naranjo.

Con el pasar de los años se fue perdiendo la vegetación del cerro, hasta convertirse en un risco.  Al árbol, ya nadie lo ha visto, pues un día desapareció de la misma forma que emergió de las entrañas de la tierra.

Receta de “LA SALPRIETA”

sal prieta

APRENDAMOS A PREPARAR EL MAS FAMOSO ADERESO MANABITA.

Ingredientes:

1 libra de maiz amarillo seco(criollo)

3 libras de mani

8 dientes de ajo

1 pimiento

1 cabeza de cebolla colorada

Orégano verde

Pimienta picante

Cilantro o culantro en buena cantidad

Preparación :

-Se tuesta el maiz, se muele y se cierne.

-Se tuesta el mani y se muele con los condimentos.

-Se mezclan todos los ingredientes, revolviendolos en forma uniforme.

-Finalmente se unen todos los ingredientes. Es necesario volver a moler para conseguir la consistencia debida y asi obtener la SALPRIETA lista para servir con platano verde o maduro.

Receta proporcionada por la Sra. Olimpia Verduga, la misma que ha sido practicada por algunas generaciones.

 

CRONICAS DE JIPIJAPA – Guerrita

Cromos Guerrita

Cuando niño, en los 80, me dio por dedicarme a llenar el álbum de cromos Héroes de la Patria. Recuerdo el frenesí que se armaba en el recreo o en la puerta de salida de la García Moreno por el cambio de cromos como si uno estuviera en Wall Street.

Sabíamos que las nuevas series de cromos, el álbum, y toda la parafernalia que lo acompañaba se podían conseguir en un solo lugar de Jipijapa: Donde Guerrita.

Olmedo Guerra, “Guerrita”, era propietario de una tienda en la calle Bolívar cuyo capital principal era una refrigeradora para negocio en la cual ofrecía colas, hielo y bolos. Además contaba con una línea de golosinas como caramelos, chupetes, etc. También los clásicos troliches y colaciones siempre en exhibición en frascos de vidrio sobre su mostrador de madera.

Empresario como él era, fuera de su negocio situaba un tablero en donde alquilaba revistas sujetadas con piolas. Acompañado esto por los respectivos bancos largos de madera para sentarse a leer las susodichas revistas. Allí los clientes podían enterarse de las ultimas aventuras de Kaliman, Batman y Supermán. Así como de las graciosas ocurrencias de Memín Pinguin.

Este emelecsista empedernido colgaba en las paredes los posters de los mejores equipos del bombillo de esos tiempos, también disfrutaba del juego de naipes con los amigos en las tardes tranquilas.

Pero esto era cuando no era época de álbumes y cromos. Y es que Guerrita era el representante en Jipijapa de las empresas que publicaban los álbumes. A él le llegaban los paquetes de cromos así como las camisetas, pelotas, bicicletas y mas promocionales y premios del álbum de moda. Estos premios se otorgaban comúnmente a las personas que lograban llenar los álbumes y además los habían sellado donde el representante.

Entonces, cuando mas se acercaba la fecha de cierre de las ventas de cromos, y por consiguiente el sorteo entre los audaces que lograron llenar el álbum, el frenesí de Wall Street del patio de todas las escuelas se trasladaba a la tienda de Guerrita. Cosa que evidentemente lo desconcertaba, por lo que le hacía perder la cuenta de los paquetes de cromos. Creo que por esto trataba de asegurar sus números contando: Uno, uno… Dos , dos… Tres, tres… y repitiendo cuantas veces lo hacían sentir seguro para desesperación de los muchachos que querían asegurarse el cromo difícil del piloto de combate. Al final, tal como en la bolsa de valores, quedaba una secuela de sobres y cromos tirados en el suelo en las afueras de su tienda.

Guerrita murió cuando yo vivía en Jipijapa, hace mas o menos diez años. Lo conocí ya viejo, bajo. Canoso, medio calvo. Sobre su boca a la que le faltaban algunos dientes, un bigote ralo sin cortar. Cuando contaba los cromos recuerdo que levantaba sus labios en una especie de duckface. Que lastima que no existían los teléfonos con cámara…

 

Gracias a Melquiades Muñoz Menendez por su ayuda con esta historia.

CRONICAS DE JIPIJAPA – Matanena

 brujo

 

Rondaba principalmente por las calles centrales del pacifico Jipijapa de los 80s. Quizá desde cuando llegó?. Lo sé porque mi padre acostumbraba en su almacén a cambiarle monedas que conseguía de la caridad, por billetes, que sin duda le resultaban mas fáciles de cargar.

Ese suelto. Los viejos sucres. Que en realidad, mi padre, aparte de cambiarle solía aumentarle unas pocas monedas y siempre, o casi siempre, era la escusa de una larga conversación.

Era el Brujo. Matanena, Come Ratas, como los pequeños y no tan pequeños pícaros acostumbraban a gritarle. A veces se defendía con piedras o trozos de cemento, otras con un palo. Era un hombre bajo. Cara redonda, arrugada. Las cataratas trataban de ocultar unos ojos claros, mantenía una barba media ya blanca como el pelo hasta que a alguna persona caritativa se le ocurría cortárselos. A rape. Como todo loco que se respeta…

Se hacía llamar Aparicio Armijos mi padre suponía que era lojano. Por su acento, definitivamente serrano. Por sus historias. Hablaba de que venía de un sitio llamado “Cangüamaná”(Gonzanamá?), manifestaba su odio hacia los peruanos que pretendieron invadir su tierra, así como también odiaba a ciertos caballeros de la ciudad que en algunos casos ya habían muerto y a quienes confundía con sus descendientes.

Así como odiaba a los peruanos, gustaba de las mujeres. Pero no cualquiera, tenían que ser “pimellitas”(Jóvenes? Jovencitas?).

Se vestía supongo que de lo que le regalaban. Las bastas de su pantalón siempre dobladas amarradas con piolas como en un estilo militar(?). Tengo la impresión de que muchas veces calzaba botas, claro, viejas. A este atuendo acompañaba un saquillo de nylon cruzado por su torso a manera de como las indígenas llevan a sus bebés. De este sacaba un arsenal de monedas envueltas en fundas de plástico, billetes, de la misma forma, un surtido de piolas, trozos de papel de empaque y periódicos. Y a veces supongo que comida.

Pero lo que más llamaba la atención era que llevaba siempre un bastón. En realidad un palo, que mas que servirle de apoyo pienso que le servía de báculo. El decía que su bastón estaba “curado”. En realidad una vez, sin querer, pateé su codo y con un movimiento de su bastón y un gesto de persignar con su mano “maldijo” mi pie que lo golpeo. Gracias que todavía lo tengo, aunque una vez me fracturé esa rodilla. Tal vez de aquí se origina lo de “Brujo”.

No sé cuantos años merodeo por Jipijapa. Recuerdo que varias veces lo recogieron para llevarlo de la bodega en que dormía alimentándose de ratones, decían, hacia algún hospicio de buena voluntad. Pero siempre se las ingeniaba para regresar. Aún no entiendo el afecto que le tenía mi padre. Suficiente para motivar a un hombre a pararnos un día por la calle para decirnos que el “Brujo “se estaba muriendo. Y así, sin más, pienso que murió rodeado de la caridad característica de los jipijapenses. Quiero pensar que murió en paz. No recuerdo si estuvo enfermo, si fue rápido. Pero espero que esté en un lugar de tranquilidad en donde nadie quiera invadir su tierra, rodeado de “pimellitas” y más que nada, donde nadie le grite Matanena…

EL GREÑOSO

Foto: Gloria Santana http://platostipicosgloria.blogspot.com/2014/06/blog-post.html
Foto: Gloria Santana
http://platostipicosgloria.blogspot.com/2014/06/blog-post.html

El difunto era un buen amigo mío. Siempre me cayó bien y esa simpatía fue mutua. Eso de que no lo tragaban los gavilanes no tiene importancia, él cumplía una misión y eso basta, y la supo cumplir.

– ¿De qué misión habla usted Don Sixto?

– La de legalizar el grupo de las ratas en el poder.

– No entiendo, ¿dice usted ratas?

– Así es, por muchos años llevé la secretaría del Concejo y mis dedos hicieron y deshicieron un sin fin de actas de posesión. Para ese entonces la rivalidad política había crecido tanto que nuestro Jipijapa era una especie de Oeste Americano; cual más o cual menos andaba armado, a veces en el silencio de la noche la balacera nos despertaba y siempre nos preguntábamos qué grupo estará mañana en la silla presidencial. El grupo de los gavilanes volaban mas alto, decían que eran estudiantes, habían logrado salir de los linderos del cantón y eran jóvenes; y los otros, por astutos y viejos, eran las ratas. Lo cierto es que (con el perdón de mi compadre) ambos grupos hicieron su Agosto.

– ¿Y el gobierno no hacía nada por solucionar esa Crisis?

-Claro, los gobiernos de turno enviaban funcionarios a fin de dar legalidad a uno de los bandos; pero éstos, ni bien se iban, volvían a sus andadas y defenestraban a quienes habían sido legalizados. A esto fue que vino el difunto y terminó quedándose aquí.

-Se acuerda, Don Sixto, lo ingenuo que era.

-Claro, cómo no me voy a recordar. En una ocasión lo invitamos a un velorio. Al principio él se negó aduciendo un montón de razones, pero logramos convencerlo diciéndole que se perdería la oportunidad de conocer el greñoso de las niñas Baque. Al escuchar la palabra greñoso, nos preguntó que qué era eso. Con un guiño de ojo nos pusimos de acuerdo en no decirle nada.

-Es que la palabrita siempre ha provocado un doble sentido. La asocian con todo menos con una comida.

-La curiosidad pudo más en él y terminó acompañandonos al velorio de la Virgen de Agua Santa en casa de las niñas Baque.

Esa noche nos reunimos como unas cincuenta personas y como de costumbre los más allegados nos ubicamos juntos y entre conversa y conversa nos servíamos unas copitas de un aguardiente añejado con hojas de higo; nuestro convidado miraba el reloj y no disimulaba su curiosidad, a cada momento nos preguntaba por el greñoso, nosotros le pedíamos paciencia; lo malo que el trago hizo su efecto y cuando pasó cerca nuestra una de las niñas Baque, agarrándola de la mano la obligó a sentarse junto a él y un tanto zalamero le pidió que le mostrara su greñoso; ella lo miró asustada y llamó a su hermana. Cuando Carmelita estuvo entre nosotros preguntó qué pasaba y él le dijo que lo que quería era conocer el greñoso de ellas. Carmelita, muy educada, le dijo que esperara y pasados unos minutos apareció con una bandeja donde lucían unos platos con greñoso. Muy avergonzado pidió mil disculpas y me reclamó por no haberle dicho lo que era el greñoso. La verdad es que no sólo comió greñoso sino que terminó casándose con Carmelita.

-El greñoso es como un hechizo.

-¿Por qué?

-Nuestras abuelas decían que quien come greñoso en Jipijapa se queda a vivir aquí.

-Será un decir.

-No, a muchos les ha pasado igual y los que no se quedan, de alguna manera terminan ligándose con nuestra gente.

-Qué más sabe del greñoso Don Sixto?

-Es un plato propio de esta zona.

-Yo he tenido la oportunidad de estar en muchos lugares de Manabí y en ninguna parte he comido el greñoso. ¿Sólo se hace aquí?

-No sé si me equivoque, pero creo que este plato se preparaba ya en los tiempos de nuestros aborígenes. Benzoni, en la Historia del Nuevo Mundo, relata que por los años 1543 estando él en la zona de Manta-Portoviejo y pueblos adentros, pudo saborear unas tortillas de maíz; además, dice que estos indios sabían combinar bien el maíz con otros ingredientes y que era uno de los alimentos básicos. Es probable que ya se preparara por ese entonces el greñoso.

-Si, pero talvez allí se utilizaría carne de venado o guanta y no de res, puerco o gallina como lo hace hoy en día.

-Hay algo más que puede afirmar esto. En mi casa tengo unas dos piedras de moler que encontré cuando hice excavar para construir el aljibe; que son de la cultura manteña me dijo mi hijo, tienen forma rectangular y son medio acanaladas en la parte central la mano de moler es grande, capaz de poder asirla con las dos manos. Mi mujer no las cambia por nada, el prefiere moler los aliños y el maní con estas piedra.

-Lo que dice es cierto, Don Sixto y no sólo usted tiene estas piedras, por este sector muchos las tienen sus casas.

-Además, esta zona es apta para el cultivo de es plantas de ciclo corto, se da muy bien el maíz y el maní y su cultivo data de tiempos muy remotos por eso no es de asombrarse de la gran variedad alimentos derivados de estos dos productos.

-¿Como cuáles?

-La salprieta, los corviches, las tortillas, las empanadas, el greñoso, la natilla -dijo Don Sixto- para luego inquirir: ¿Ha comido el greñoso?

-Sí, pero me gustaría aprender a prepararlo.

-No hay ningún problema llamamos a Matilde para que le dé la receta y desde ya queda invitado a servirse greñoso en mi casa.

Una vez que hubo llegado doña Matilde, Don Sixto le pidió de manera especial que me enseñara la forma de elaborar el greñoso. Ella no se hizo de rogar y procedió a indicarme:

-El greñoso es un plato que requiere en primer lugar su tiempito y de por lo menos dos personas, una sola no puede hacerlo, es muy fatigoso el trabajo. La noche anterior hay que hervir el maíz unos cuantos minutos; se lo saca y se lo pone a escurrir, por la mañana se procede a rallarlo y luego esa masa se muele; antes se hacía en una piedra, ahora se lo realiza en los molinos. La otra persona deberá tostar el maní y molerlo. Para que el greñoso quede rico es conveniente poner la misma cantidad de maní y de maíz. En una olla de barro se pone agua, la cantidad debe estar de acuerdo con el maíz, por seis pares de maíz un litro de agua; en esta agua se coloca tas especerías: comino, ajo molido, orégano, pimienta, achiote; una vez que hierve el agua se agrega La carne previamente aliñada; si la carne es de res hay que tener cuidado que sea salón, que es la apropiada para esto ya que permite deshilacharla; sí es de gallina se la hierve, si es criolla mejor. La cantidad de carne depende de la cantidad de greñoso que se haga. Cuando está blanda la carne se la saca en una bandeja y se procede a disolver el maní y la masa de maíz, se coloca en el caldo y se mueve constantemente a fin de evitar que se pegue; vale usar una cuchara de madera o una latilla de caña. Ya la carne fría, se deshilacha, y calculando que está el preparado se pone a hervir nuevamente.

-¿Cómo se sabe que ya está?

-Cuando uno alza la latilla y al caer la preparación forma como una cortina. Entonces se pone en bandejas a enfriar. Se acostumbra adornar el plato con cebolla picada hecha salsa, pasas y huevos duros.

-No es tan difícil.

-Pero es laborioso.

Me despedí de Don Sixto y de Doña Matilde, no sin antes asegurarles que vendría el Sábado a comer el greñoso en su casa.

 

Libertad Regalado
El Libro de los Abuelos
Pag. 88

Leyenda de LA MADRE DEL MONTE

http://www.guiatodo.com.co/galeria/medellin/madre_monte_cuentos_y_leyendas/0
http://www.guiatodo.com.co/galeria/medellin/madre_monte_cuentos_y_leyendas/0

 

A  la Madre Del Monte se la relaciono con los viajantes a quienes daba grandes sustos en los caminos rurales, que trepaba a los caballos y ancaba los acompañantes largos trechos, desde luego sin que ellos lo notaran, cuando así sucedía el susto era enorme.  Los esperaba en las partes alta de la vía, o arrimada a un árbol, en mas de una ocasión causo sendos problemas, los caminantes temían viajar por las noches.  La Madre del Monte, se hacia sentir.

Ciertas veces se presentaba en forma sorpresiva lo que hacia encabritar al animal lanzando al suelo al jinete.  Que una vez un individuo completamente borracho salio a buscar mas trago y nada mas que al trepar una cuesta la “Madre del Monte” lo esperaba, quien eres tu, yo soy tu compañera, ven sube, pero el animal se rebelo corcoveando, lanzo por los aires a ambos, saliendo en precipitada carrera.  La Madre del monte se alejo, quizá se adentro en la espesura, lejos, en espera de nuevas oportunidades.